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Hoy, martes 24 de marzo, mientras un aguacero intenso azota nuestras islas, la Administración permanece en silencio, dejando en incertidumbre a profesorado, alumnado y familias.
Cabe recordar que el jueves 19 y viernes 20 de marzo, ante la tormenta Therese, sí se adoptaron medidas preventivas y se cancelaron las clases. Hoy, sin embargo, pese a que la situación meteorológica es igualmente adversa, la Administración no ha tomado ninguna medida, demostrando una imprudencia preocupante.
Desde el STEC-IC, entendemos que el clima es difícil de predecir, pero al menos podrían actuar a posteriori, emitiendo indicaciones claras para proteger a toda la comunidad educativa. Recordamos que la Consejería de Educación es el empleador y, según la normativa de Prevención de Riesgos Laborales (PRL), tiene la obligación de velar por la salud y seguridad de profesorado y alumnado.
Esta Administración tiene la fea costumbre de delegar absolutamente toda la toma de decisiones en las direcciones de los centros o en los ayuntamientos, escurrir responsabilidades y ampararse en mil y un protocolos que deberían gestionarse desde los Servicios Centrales, como sucede con el protocolo de altas temperaturas,para no asumir decisiones de calado. Esto no es prevención, ni planificación, es improvisación y cobardía.
Por ello, el STEC IC solicita la suspensión inmediata de las clases en los municipios donde existe alerta por lluvias intensas, en defensa de la salud y seguridad de toda la comunidad educativa. Exigimos que los Servicios Centrales asuman su responsabilidad de manera directa, tomando decisiones claras y oportunas ante fenómenos meteorológicos adversos, y cualquier otra emergencia, y comunicándolas sin dilaciones.
Por ello, el STEC-IC exige:
1. Cierre inmediato de los centros educativos en los municipios donde existe alerta por lluvias intensas, protegiendo así a todo el personal y al alumnado.
2. Suspensión de las clases presenciales, garantizando que la seguridad y salud de alumnado y personal no dependa de la improvisación ni decisiones de terceros.
3. Que los Servicios Centrales asuman la responsabilidad directa, tomando decisiones claras y comunicándolas sin demora ante fenómenos meteorológicos y cualquier otra emergencia.
La seguridad y la salud de quienes trabajan y estudian en nuestras escuelas no pueden depender de la improvisación de la Administración, ni de la buena voluntad de terceros.
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